Dificultades con Modelar en la Empresa – 2. La Confusión. ¿Las Cosas Claras y el Chocolate Espeso?



Se habla mucho de gestionar el “stress” - muy poco de gestionar la confusión.


Y eso es una pena porque gestionar la confusión (o la duda que va estrechamente relacionado con ella) es una de las habilidades que más conviene dominar si se quiere llegar mínimamente más allá de lo más machacona y mediocremente corriente.

Claro que “gestionar” no quiere decir “quitar del medio” ni “hacer que desaparezca”. Todo lo contrario, es utilizar la duda. Más bien tiene que ver con dosificar, “hacer uso óptimo de”. La sensación de confusión es una de estas experiencias (y hay muchas de ellas) que - siendo incómoda - es, aún así, muy útil. Y su utilidad reside precisamente en lo incómoda.

Me explico. Cuando tienes una manera establecida de hacer las cosas - no hay confusión. Todo lo contrario va acompañado, más bien, de una sensación de comodidad.

Confusión es lo que ocurre cuando tienes más de una posible manera de hacer las cosas – pero aún no lo tienes claro. Es incómodo. Y es importante que lo sea. Cuando tienes además de tu manera “de siempre” de hacer algo, una nueva manera en ciernes, es importante muy importante disponer de tiempo para comprobar, conseguir evidencia, verificar (y también “falsar”). Pero es difícil. En cierto sentido es un conflicto: Las voces empiezan “¿En qué quedamos?” “Venga, dí ¿si y no?” “aclárate”. Y allí el mito de “lo resolutivo” también hace su cosa. “El ejecutivo (o la ejecutiva los mitos no reconocen ni sexos ni género) moderno no duda” “¡decídete ya!” “¡a por ellos - olé!” “vamos nene/ nena ¡tu vales mucho!”

Porque, claro, dudar tiene muy mala prensa. Además no hace bonito.

No, pero es algo que es inevitable. Ocurre cuando estás en vías de establecer nuevas prioridades o nuevas maneras de hacer. Y no dura para siempre. Pero resulta curioso la cantidad de profesionales - y otras personas - que no solo no lo quieren sentir sino que piensan que es negativo. Luego solo falta que el felizólogo de turno te diga que "no dudes" y la inefectividad más supina está casi garantizada.

Y es que gestionar la confusión, gestionar la duda, gestionar – por decirlo de una forma mas corriente – la incertidumbre no es imponer una certidumbre ficticia (algo muy practicado por los políticos que cuentan con la credulidad casi infantil del electorado).

Tampoco lo es dar media vuelta cuando encuentras confusión. Es curioso constatar los muchos ejemplos de personas y organizaciones comprometidos, comprometidísimos con el aprendizaje que a nada que empiezan a sentir cierta confusión, en vez de tomarlo como evidencia de que efectivamente están empezando a aprender algo nuevo, lo toman como evidencia de que algo va mal y hay que "aclarar las cosas" y salir de dudas. Y es allí donde lo meramente plausible se cuela como lo que es el caso. De eso viven muchos periódicos: de convertir las creencias en convicciones pués con convicciones habrá más crispación, menos cuestionamiento e investigación.

Pero el proceso de aclarar las cosas no empieza con las cosas claras – sino es allí hacia donde termina. Es un proceso que requiere de algo no claro para empezar que luego se va clarficando. No se puede clarificar algo que ya está claro. El miedo a no tener las cosas siempre claras acaba impidiendo que lo que se hubiera podido pasar por alto – el “chocolate del loro” relativamente – se reconozca como algo mucho más importante de lo que incialmente parecía - incluso se convierta en un elemento de peso: - ¿el chocolate es peso? A veces si :-). Por citar un ejemplo conocido por casi todo el mundo, Alexander Fleming no fue el único con mala condiciones de higiene en su laboratorio. Estaba a la orden del día. Literalmente cientos de personas hubieran podido descubrir la penecilina. Para él no fue un detalle de la limpieza.

Se podría decir que fue casualidad y a lo mejor lo fue. Pero creo que tenía más que ver con mantener la puerta abierta a la duda (la cita y la idea es de Richard Feynman) y por tanto con poder estar "cómodamente incómodo" con las anomalias y contradicciones sin que esto acabe minando el sentido de seguridad mientras se está explorando. Saber seguir con las cosas abiertas y las preguntas sin contestar el tiempo necesario para poder llegar a conclusiones útiles es algo fundamental en la habilidad de gestionar la incertidumbre.

Aprender a gestionar la confusión y la incertidumbre es otra de las habilidades clave para Modelar en la Empresa de forma efectiva. Una de forma de aprender a hacerlo es participando en una formación de aprendizaje experiencial como es la formación con base DBM. 

1 comentario

Carlos Cominero dijo...

Tim, me ha encantado el artículo y, con tu permiso, me gustaría difundirlo entre mis alumnos.

Un abrazo.

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